- Back to Home »
- movilpoint noticias »
- 'Banjo-Kazooie: Baches y Cachivaches': divertido, imaginativo, surrealista
MADRID.- 'Baches y cachivaches' es uno de los juegos más raros que hemos probado en esta redacción en mucho tiempo. Un tercio de este juego es un plataformas de toda la vida; otro tercio es un juego de conducción; la tercera parte es un puzzle. Y la mezcla de todo ello funciona en una aventura con un humor tan fino -y friqui- como la belleza de su apartado técnico.
Rare, compañía diseñadora del juego, atraviesa una época de plenitud creativa. 'Kameo' y 'Viva piñata' lo corroboran. Sin embargo, la apuesta más difícil era 'Banjo-Kazooie', dar un giro de tuerca a los tradicionales plataformas en los que recolectar monedas estaba desfasado. No obstante, 'Baches y Cachivaches' logra dar este giro al ofrecer al jugador la posibilidad de diseñar sus propios vehículos desde cero para afrontar desafíos que precisan habilidad -carreras- e ingenio -puzzles y batallas-. Así, a lo largo de la aventura podemos diseñar desde tanques pesados a biplanos, helicópteros, submarinos y grúas, entre otros muchos vehículos.
Aunque los más pequeños pueden disfrutar probando sus propias creaciones -la ilusión de muchos jugadores cuando eran niños-, lo cierto es que este juego está dirigido a adultos. Diseñar prototipos es fácil: se ensamblan las distintas partes del vehículo -motor, asientos, combustible, ruedas, fuselaje, armas, alerones, alas, hélices...- en una cuadrícula con distintos niveles de altura. Sin embargo, crear el vehículo adecuado para superar las pruebas es mucho más complicado. Basta con poner unas piezas pesadas en un extremo de un automóvil para que gire fatal, si no se vuelca directamente, por ejemplo.
Para aquellos que no tienen paciencia, pues crear un vehículo puede tomar desde un par de minutos si es pequeño y lo tenemos claro a más de media hora si va a ser una bestia parda, existe la opción de comprar planos en una tienda del juego donde también se pueden adquirir piezas. Además, algunas pruebas son obligatorias de realizar con un determinado vehículo.
Mundos estrambóticos
El juego tiene seis mundos donde afrontamos distintos retos. Cuando los superamos, recibimos jiggies, piezas de puzzles que sirven para desbloquear más niveles. Aunque muchas pruebas son parecidas, como carreras de coches, batallas e ir de un punto a otro en un tiempo determinado, también hay desafíos que exigen más ingenio, como alcanzar un punto inalcanzable o transportar numerosas cajas sin que caigan al suelo. Aquí entran la imaginación con estrambóticos diseños: escaleras rodantes de decenas de metros; gigantescos cestos motorizados... e incluso ir a pie. Sí, la esencia del plataformas de siempre no es sustituida del todo por los vehículos.
Hacerse a los vehículos no es fácil al principio. Algunos maniobran mejor que otros, pero la física de los objetos y las distintas propiedades del terreno a veces resultan extrañas hasta que uno no se acostumbra a ello. Por ejemplo, ir por asfálto es totalmente diferente que marchar por hierba, y algunas cuestas parecen accesibles pero realmente son imposibles de subir sin el agarre de determinadas ruedas.
El juego se hace más interesante a medida que se progresa en él, además de ser más difícil. En ello influye la variedad de mundos que se abren al jugador y que las nuevas piezas que consigue sirven para diseñar vehículos mucho más interesantes. No obstante, y aunque no es del todo necesario, alguna vez se hace cansino recorrer la ciudad o algún nivel para conseguir 'notas musicales' -las monedas del juego que sirven para comprar piezas-.
Morir en el juego es 'imposible'. Por ejemplo, si nuestro personaje -Banjo- se ahoga buceando, el pájaro que lleva en su mochila -Kazooie, sin comentarios- le da un par de tobas para reanimarle. De todas formas, ello no supone que el juego sea fácil, porque lo que si se estropea son las piezas de los vehículos que son golpeadas o atacadas por enemigos, lo que implica perder algunas pruebas si el objeto perdido era clave, como pueden ser los casos de las alas o el asiento del conductor.
¿argumento?
Respecto al argumento, éste brilla por su ausencia. Banjo y Kazooie se disputan con la mala Grutilda el control de Montaña Espiral en las pruebas que ha creado el Señor de los Juegos. Eso es todo, aunque no es malo: el juego es una constante referencia al mundo de los videojuegos, con apariciones estelares de personajes como Mario, 'críticas' a otras compañías, e incluso un mundo desarrollado en las 'tripas' de la Xbox 720. Además, aparte del humor 'friqui', también hay bastantes puntos de humor cínico y absurdo.
En cuanto al diseño del juego, decir que es precioso. Por su colorido, por su inmensidad de detalles, por su juego de luces, es una delicia capturar pantallas en él y subirlas a Internet a través del Live!. Se nota el mimo de Rare al crear cualquier objeto, desde edificios a una simple roca, aunque también existen algunos fallos gráficos perceptibles desde la primera partida, como la generación gradual de sombras y otros objetos como verjas cuando avanzamos.
En definitiva, 'Banjo-Kazooie: Baches y Cachivaches' cumple las premisas básicas de ser divertido y original. El editor de vehículos es perfecto y el diseño muy bueno, pero el juego tiene un estilo que puede no gustar a muchos jugadores que esperen un simulador para sus tanques, submarinos y cazas. 'Baches y Cachivaches' es, en el fondo, un 'arcade' en toda regla.
Desarrollado por Rare y publicado por Microsoft, la continuación de la saga está disponible en Xbox 360 de forma exclusiva, con una calificación PEGI +7 años y con un precio recomendado de 59,99 euros.